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27 de noviembre de 2012


Pimientos y mazapanes.


Faltaban veinte minutos para las cuatro de la tarde. Era el primer sábado del mes y eso significaba que era la hora feliz, como decían algunos de los niños. Todos los alumnos del Internado Bahía Azul ya se encontraban en el gran salón, vestidos e ilusionados. Todos menos una. Allen paseo la vista a lo largo y ancho de la sala esperando ver un toque de fuego, pero no encontró nada. Noy no se encontraba por ningún lado. Decidido se encaminó a la salida más cercana y fue directo a la parte oeste del edificio.
El colegio se dividía en tres grandes bloques. La oeste que pertenecía a las niñas, la este que era donde los niños residían y la sur que correspondía a las estancias comunes. Con algo de cuidado para no ser visto, corrió escaleras arriba y fue directo a la habitación del fondo. El suelo del corredor era de parqué y las paredes amarillas con diminutas florecitas. Cada una de las puertas era exactamente igual a la anterior. Robustas e imponentes, excepto una. La última de todas se encontraba repleta de folios con dibujos. Dibujos preciosos. Unos eran simples paisajes de un país que Allen desconocía. Otros eran de guerreras bonitas y en otros muchos el niño veía a su Rojita representada. En alguno podía ver a una Noy pequeña e incluso con patucos. En los dibujos predominaba el rojo y el verde. Había uno realmente bonito pero que a Allen le ponía triste. Noy se encontraba al lado de un chico muy alto, pelirrojo como ella y con unos enormes ojos verdes. No eran de un verde luz como los de la niña, sino de un verde muy oscuro. Eran unos ojos tristes pensó Allen. Aún con el mal sabor en la punta de la lengua, el chico toco a la puerta y acto seguido entró. No esperó respuesta, pues sabia que Noy no se la daría.

- ¿Aún estas en la cama?
- Sí, es sábado y tengo el derecho de hacerlo -Noy se encontraba aun con su pijama de Jack Skeleton puesto, pero él no veía rastro de somnolencia en el rostro de su amiga.
- Pero este es el día de los padres y es tu primera visita. ¿Lo has olvidado?
- No, no lo he olvidado. Pero no pienso vestirme y bajar allí.
- ¿Por qué? -Allen estaba ansioso por ver la sonrisa juguetona de su madre y poder disfrutar de las ricas galletas de chocolate que esta traía en todas sus visitas. No entendía como Noy no sentía lo mismo.
- Pues porque mi familia no va a venir a verme.
- ¿Te lo ha dicho la profesora? ¿Han llamado para avisar de que no venían?
- Allen, a veces no hace falta que la gente diga lo que va a hacer. Y mis papas nunca cuentan nada sobre sus planes. He aprendido a anticiparme a ellos. Sé que no vendrán.
- ¿Cómo puedes estar tan segura?
- Mi hermano lleva cinco años estudiando en Inglaterra y jamás han ido a verlo. ¿Por qué conmigo seria diferente? -Allen sintió rabia por el dolor que notaba en los ojos de su Rojita, él mejor que nadie sabia lo que era esperar algo que nunca llega. Pues en todos los años que llevaba en Bahía Azul, su padre nunca había ido a visitarlo. Pero también envidiaba a Noy, ella ya no esperaba. Se había resignado y punto. En cambio él, aun esperaba con ilusión encontrarse a su padre en el enorme salón del internado.
- Porque tú eres diferente -para él era tan sencillo como eso. Noy levantó la mirada y clavo sus ojos en él.
- Eso no cambia las cosas. Ellos no van a venir.
- Aún así, vístete y baja conmigo. Mi madre nos debe de estar esperando.
- ¿Nos? ¿A mí también?
- Sí. Le hablé del pimiento rojo que me atosiga a todas horas. Que me obliga a estudiar y no para de hablar nunca. Y de hacerse la chula con toda esa información que tiene en su diminuta cabeza. Así que quiere conocerte.
- Heeee si yo soy un pimiento, tú eres un trozo de mazapán.
- Ja, amiga, amiga. Será mejor que retires eso ahora mismo y vayas a vestirte -Noy con mejor humor salta de la cama y se tira sobre la puerta del baño.
- Ahora salgo. Si quieres ves bajando.
- No. Aquí te espero.
- ¿No te fías de mí?
- No

En apenas 5 minutos su Rojita asoma sus rizos por el cuarto vestida con unos pantalones negros, una sudadera blanca enorme en la que se leía en grandes letras Oxford y unas botas de agua del mismo color.

- Te viene muy grande.
- Lo sé. Era de mi hermano. Me la regaló la ultima vez que fui a verle.
- Te queda bien.
- Lo sé

Noy sonríe para gusto de los dos y agarra la mano de su trozo de mazapán antes de salir por la puerta. Allen se había familiarizado muy pronto a esa costumbre suya. Siempre le cogía la mano o le daba algún que otro beso en la mejilla por las mañanas o antes de irse a dormir. Él pensaba que era algo normal entre amigos, pero nunca le había visto hacerlo con otros niños. Y a Allen en el fondo sin saber muy bien porque, eso le gustaba. Solo quería que fuera así con él. Y es que Allen no miraba a ninguna niña como a Noy.

- Por cierto, ¿tu hermano es el chico del dibujo que hay en tu puerta?
- Sí. Estudia bellas artes y hace todos esos dibujos. Cada mes envía uno. Dice que así nunca me olvidaré de él.
- ¿Porqué vive tan lejos?
- Le dieron una beca muy cara para estudiar allí.
- ¿Qué es una beca? -normalmente él nunca preguntaba sobre aquello que no sabia, pues eso le hacia idiota frente a los demás. Y muchas veces los profesores se exasperaban cuando él tardaba en entender alguna lección o definición. Pero Noy tenia mucha paciencia, le explicaba las cosas de tal manera que él pudiera entenderlas y eso a ojos de Allen, la hacia bella.
- Es una ayuda en forma de dinero, que dan a las familias para que sus hijos puedan estudiar.

Sin darse cuenta se encontraban enfrente de las puertas del salón. Entraron de la mano y Allen se dirigió automáticamente a la mesa de bebidas, donde su madre le esperaba. Y ahí estaba. Alta y preciosa. Con su vestido negro entallado y unos tacones rojos a juego con su diminuto bolso.

***

- Mi brujito hermoso -Noy solo pudo reír al ver la cara teñida de rojo de su amigo. La madre de Allen no paraba de darle besos por toda la cara y de decirle cuanto le había echado de menos. Era una mujer realmente guapa. Pero lo único en común que tenían era el pelo negro y los labios. Los dos poseían unos enormes y llanos labios.
- Mamá que ganas tenía de verte.
- Y yo cariño. Papá esta de viaje y por eso no ha podido venir -para compensar la ausencia de su padre, Allen fue disparado por más besos. Y Noy se acordó de su hermano. Él la abrazaba durante cinco minutos sin soltarla cuando iba a verlo. Para ella ese era el mejor momento del año.
- Mira mami, ella es Noy.
- Noy ella es Ana, mi madre.
- Hola preciosa -Ana la abrazó muy fuerte y le dio dos besos. Unos besos tiernos. De esos que solo
Allen sabia dar. La niña supuso que era algo de familia.
- Hola señora Gomez.
- Cielo puedes llamarme Ana. Mira que pelo y que ojos. Eres más bonita que el pimiento rojo del que me hablo Allen.
- ¿Le dijiste que era un pimiento? -cuando le pillara ese trozo de mazapán seria zampado y destripado pensó Noy
- Pues claro, ya te lo dije -y tan despreocupado como siempre Allen empezó a devorar galletas.




Cristina Castilla Ramón
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Todos los derechos reservados.
www.agujerosenlamemoria.blogspot.com



"Sé que es una entrada repetida, pero como estoy poniendome al día con las historias esta es la continuación de Noy y Allen. Y como hace tanto de ellos, entenderia que los tuvierais olvidaditos asi que os dejo un enlace donde leerlos de nuevo aquí."

1 de diciembre de 2011

Cuentas pendientes

A la mañana siguiente cuando aún apenas había salido el sol, Noy abandonaba su habitación con la estrella bajo el brazo. Pasó sin ser vista por recepción y el hall. Subió a lo alto de la torre que se situaba al este del internado. Necesitaba con urgencia hablar con Clovis.

- Hola vieja amiga. Vaya noche la de ayer ¿por dónde empezar? -la niña dejó con mucho cuidado el regalo de Allen en el suelo, para después abrazar a Clovis. Estaba fría. Como la mañana. Pensó ella. Y se quedó apoyada en ella. Necesitaba esa gran roca para sostenerse, pues el sueño empezaba a vencerle.- Primero me llamó Kill y... le echo tanto de menos. Tú me debes de entender. Tu hermana está en la otra punta del colegio y ni siquiera podéis acercaros -Noy sentí verdadera pena por ellas.- Y después Allen me hizo el regalo más increíble que una niña de 10 años puede esperar. ¡UNA ESTRELLA! No me mires así. Ya sé que no es de verdad. No hay que ser una lumbreras para darse cuenta de que solo es papel pinocho envuelto alrededor de una linterna pequeña, con forma de roca. Pero nadie se había molestado tanto en hacerme feliz.

Al cabo de una hora el sol se desperezó y empezó a iluminar toda Mallorca. Noy jamás había visto nada más hermoso que aquello. Ella anhelaba ser el sol. Deseaba iluminar y dar calor. Quería ser el sol para otra persona. Y con ese pensamiento se despidió de Clovis.

Bueno te dejó la estrella. Tienes que cuidar de ella ¡eh!. Te hará compañía a cambio de protección. Es un buen trueque ¿no? Que tenga un buen día.

Uno, dos, tres, cuarto... Noy tenia la pequeña necesidad de contar los escalones. De pequeña tendía a distraerse mientras caminaba o bajaba y subía escaleras. El resultado de todo aquello eran: caídas, golpes y la risa descontrolada de su hermano mayor. La niña tuvo que coger el habito de contar sus pasos y de caminar siempre con la mirada hacia el suelo. No quería darle la razón a su hermano y acabar en la portada de un periódico que dijera: “Niña muere empotrada contra una farola a causa de una ligera distracción. Sus ultimas palabras fueron: ¡Miraaaa! Una nube con forma de...”
No, no. Eso nunca. Si tenia que morir, que fuera de forma digna. Luchando.

"Dios, hacia tanto que no escribia de ellos. Que no sé como siguen apareciendose por mi mente. Deberian estar enfadados, deberias crearme pesadillas. Pero no. 
Ahí siguen, con sus risitas y sus locuras de nenes. Como los quiero. Asi que nada, aquí teneis otro trocito de esta pareja de viejos chochos. Mis niños. Noy y Allen. 
Para quienes no sepan de ellos, podeis leer aquí su primer capitulo"

26 de mayo de 2011

A tu alrededor todo es magia - Uno

¡Lo prometido es deuda! He decidido tomarme enserio la historia de Allen y Noy. Así que la he empezado desde el principio. Iré subiendo la historia capitulo a capitulo. Espero que refleje todo tal y como en mi cabeza está. Pulsad aquí y ya la tendréis para poder, disfrutarla o despotricarla jaja como prefiráis. Un besazo a todos.



También os dejo la canción que inspiró una escena. Una de mis favoritas.

16 de mayo de 2011

Pimientos y mazapanes.

Hoy volví a escribir la historia de Allen y Noy, a lo tonto he escrito más de dos hojas. Yo no suelo escribir tanto y espero que no haya quedado espeso y aburrido. Besitos.



12 de mayo de 2011

¡Clovis no es una pierda!

- ¿Cuál quieres?
- No lo sé... hay tantas.
- No tenemos mucho tiempo. Tienes que elegir ya o nos acabarán pillando.
- Esta bieeeeeen. Quiero esa chiquitina

Noy miraba embobada al diminuto objeto de su travesura. Hacia poco que había aprendido que no estaba bien coger lo que no era suyo, pero era tan pequeña y apenas resplandecía que merecía la pena recibir cualquier reprimenda. La niña estaba segura de que le cabía en el bolsillo central de su mono rojo.

- ¿Esa? -Allen miró a su pelirroja con una gran duda pintada en el rostro.- Pero si es enanisima y apenas brilla. ¿No prefieres la de al lado? Es enorme.
- Esa es perfecta. Esta hecha a mi medida -la niña hizo un mohín de rebeldía. Solo por ese gesto, Allen cedió. Bueno cuando se trataba de Noy él siempre acababa cediendo.- Esa o ninguna.

Él no era precisamente un genio, pero sabia que las cosas grandes eran las más bonitas. Aunque Noy era la excepción que rompía la regla. El chico lanzo su cuerda negra hacia el cielo, falló en el primer intento. También el segundo, pero a la tercera fue la vencida. Y tiro. Tiro con todas sus fuerzas. Se le resbalaron los pies del peso y prácticamente tuvo que plantar raíces en el suelo para no salir por los aires. Pero ya la tenia. ¡Como quema! Pensó para sus adentros mientras se quitaba la chaqueta y envolvía la pequeña estrella.

- Siiiiiiii -Noy daba saltitos cual saltamontes. Era la felicidad personificada.- Mirala, es preciosa y tan pequeñita. Gracias, es el mejor regalo de cumpleaños del mundo.
- De nada Rojita. Pero tenemos que pensar donde guardarla.
- Podemos dejarla con Clovis, él cuidará de ella.
- Clovis es una gárgola -Allen jamás llegaba a entender del todo a su Rojita. Los cerrajeros del internado se pasaban horas hablando de la extraordinaria inteligencia de Noy. Le habían adelantado varios cursos, pues ella se aburría con facilidad. Pero a pesar del enorme cerebro que esta poseía. Se pasaba los minutos soñando con historias de guerreras y con gárgolas que hablaban- ¿Como va a cuidar una piedra a otra piedra?
- Se aran compañía y Clovis no es una piedra -ahora la niña miraba desafiante a su amigo.- No sé cómo puedes robar una estrella del cielo y no creer en Clovis.


“Ayer a las 2 de la madrugada se me aparecieron estos dos niños en la mente. Y no puede resistirme a escribir sobre ellos. Siempre me a dado mucho respeto escribir historias inventas y además me da pánico relatar en tercera persona. Así que no tengo ni idea de como ha salido. Esta es una historia dulce y la verdad es que me gusta la forma en que se me presenta en la mente. Espero que a vosotros también.”